Día 15. Saint-Just-d’Ardèche – Montelimar

13/08/2020

42 Km

En la noche, se vino la tormenta hacia la casa, de modo que por momentos nos despertamos por los truenos, pero nada que no deje recuperar los ronquidos.

Madrugamos a eso de las 8 am, para salir como a las 10h30 (viajando solo la disciplina es diferente, viajando con alguien las costumbres se adaptan y varias cosas cambian). 

Nuestro trayecto de hoy es relativamente corto. Inicialmente debíamos pasar por la región de Puy de Dôme, donde se desenlazan una cadena de volcanes ya apagados desde hace varios años (miles). 

Finalmente, decidimos no tomar esa ruta, pues la subida es continua y Charlène no se siente muy a gusto en ellas. Así que decidimos tomar un tren en Montélimar, que nos llevará hasta Clermont Ferrand. 

Tomamos vías verdes para bicicletas, así que en general fue fácil la ruta. Excepto por los 10 primeros kilómetros los cuales fueron a través de campos agrícolas y vías de bicicletas de montaña. Pasamos cerca de un pueblito que se llama Viviers y luego Montélimar. Allí, nos sentamos en un parque y cocinamos brevemente (pues dudamos bastante sobre si estaba o no permitido cocinar).

Ya en varias ciudades y solo algunos pueblitos, hemos podido ver algunos migrantes refugiados (o así lo creemos), pues se ven muy pocos. El campo francés, no se caracteriza por tener una variedad de gente del extranjero (aún menos población negra). Lo cual nos alegra ver, el paisaje va cambiando y las cosas evolucionan en algunos lugares. Algunas veces, son las mismas alcaldías de pueblitos quienes deciden recibir familias refugiadas a largo plazo y en otras ya es más como una distribución que hace el estado. Solo en algunas partes de Francia sería imposible ver esto, pues son departamentos de extrema derecha.

Nuestro tren se aproxima y unos de los temores de siempre es el espacio que habrá para las bicicletas. A diferencia de países como Alemania, Suiza, Bélgica u Holanda, los trenes siempre tienen vagones especiales para bicicletas y en su mayoría nunca hay problema por el espacio. El tren en el que nos subimos viene de Marseille con destinación a Lyon. Lo que quiere decir que va repleto. Logramos subir nuestras bicis con maletas puestas, gracias a la ayuda de otros ciclistas ya presentes en el tren. Al subir, los espacios ya están ocupados y otras bicis andan regadas en el vagón. Así que, a nuestra manera y con paciencia esperamos que varios se bajen en las próximas ciudades.

Finalmente, llegamos a Lyon, donde debemos esperar una hora, para luego tomar otro tren hacia Clermont Ferrand. Hace casi 10 años no vengo por Lyon, prácticamente desconozco todo! Nos vamos en búsqueda de un pan, sin éxito alguno pues las panaderías andan en vacaciones, pero por suerte encontramos un Bio, donde compramos frutas y pan.

Ya en la estación, esperamos nuestro tren sin saber de dónde viene y si viene con mucha gente. Grata sorpresa al saber que sale de Lyon, son dos trenes regionales pegados, lo que los hace ver de juguete, comparado con los trenes clásicos quienes tienen unos 10 vagones por poco y  a veces hasta dos trenes pegados.

Somos solo tres personas en el tren y es directo. Así que mejor no podría ser. De a poco nos vamos alejando, por la ventana reconozco un par de cosas y con mucha nostalgia nos vamos para Clermont.

Unas tres horas después, llegamos a esta Ciudad de la cual hemos escuchado hablar. Sin embargo, la acogida es particular. A los pocos minutos al salir del tren, escuchamos a alguien gritar. Al llegar al semáforo una señora bien fumada (pensé quizás en crack), me pregunta lo que no entiendo.

Ya luego vamos avanzando, y un poco más lejos llegando a nuestro destino, alguien más va gritando en bicicleta. Así que bueno, al parecer la vamos titulando la ciudad de los locos.

Esta noche (jueves) y los próximos días hasta el domingo por la mañana, nos quedaremos en la casa de un amigo de Charlotte (la amiga de Charlène que vimos un día antes). Nos dijo que generalmente su casa está abierta y que si no está podemos entrar. Primera vez que escuchamos algo así. Así que como Pedro por su casa, nos vamos instalando y al rato llega él. Conversamos un poco, nos muestra el cuarto donde dormiremos.

Es una casa relativamente grande, con unos 4 o 5 cuartos, un salón, cocina, y un sótano. Y además dos gatos viven en la casa! Así que bueno, a descansar pues los trenes cansan bastante (¿quien lo creería?) .

Mañana al parecer habrá una comida en la casa con amigos de Sofiane. Hace ya dos días anda haciendo una mono dieta comiendo solo comidas con zanahoria.

Así que bueno, en perspectiva tendremos una cena de solo zanahoria!

 

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