Día 14. Vogüé – Saint-Just-d’Ardèche

12/08/2020

60 Km

Después de nuestra merecida pausa, comienza de nuevo nuestro día. Ayer fui en búsqueda de croissant y pan de chocolate a eso de las 10 AM y no existían ni las moronas. Así que dejamos reservados 2 para cada uno.

Comenzamos desayunado a nuestra manera. Para así comenzar nuestro camino hacía Saint-Just d’Ardèche.

Los primeros 15 km fueron por una vía verde, que nos hizo sufrir unos 3 kilómetros  con subidas  de 12 %. En la bajada nos dimos cuenta de la suerte que tuvimos, pues esa ruta al regreso es bien inclinada y larga.

Vallon-Pont-d’Arc fue nuestra siguiente destinación, bien conocida por su estructura natural al borde del río Ardèche. Pudimos desayunar por segunda vez con unos cuantos postres, no muy lejos de este lugar. Por el camino vimos unos 20 lugares, todos proponiendo el plan para hacer kayak por los Gorges de l’Ardèche. Por momentos, parecieran trancones de cientos de kayaks que salen por día para hacer travesías entre unas cuantas horas y hasta 3 días. 

Ya de nuevo en camino, nos afrontamos a una dura subida de solo tres kilómetros, con subidas entre 12 % y 18%.

Para sumarle a la subida, los carros pasan relativamente rápido y los precipicios están bien presentes. Pasando por estas esculturas naturales y sus riesgosas carreteras me recordaron a la carretera hacia Melgar. Y su famosa nariz del diablo, así tal cual, la pueden imaginar en sus mentes.

Después de subir tuvimos derecho a una vista panorámica. Retomamos caminó pasando por Saint-Remèze, Bidon y finalmente nuestra destinación. Donde llegamos, es la casa de un amigo de una amiga de Charlène (Charlotte, donde estaremos unos días en el Morvan). Allí, alquilan dos « casas » y viven ellos en una tercera casa.

Charlène dijo  » por fin una cama ». Jugamos un rato ping pong. Luego comimos con la mamá de Yann (el amigo de Charlotte), con Yann y Charlotte.

Esa misma noche, había un concierto, en un lugar en medio de la nada. Cabe precisar que donde llegamos queda en medio de la nada, puros campos agrícolas y un río que pasa cerca.

Hasta allí nos fuimos caminando hacia las 22h. En el camino, nos fuimos todos mirando el cielo estrellado, viendo las estrellas fugaces.

Al llegar allí, nos encontramos con amigos de Yann que trabajan en la horticultura y en los viñedos. Estaba tocando esa noche GG Gibson ( https://m.youtube.com/user/GeGeGibson ) Un viejito con mucha energía, y un buen par de guitarras de la marca Gibson. En los momentos de pausa montaba otro músico con su acordeón. GG Gibson toca desde Blues, música tradicional Francesa y rock clásico. 

Una diversidad de público enorme. Desde papás, abuelos, niños. Todos conviviendo a su manera.

Ya de vuelta a casa, podíamos ver detrás de nosotros en las montañas de Cévennes los relámpagos desatándose en su máxima expresión. Un destello de luces, sin parar, unos diez por segundo iluminando el cielo, pero sin escucharse ningún estruendo.

De frente, nos fuimos viendo las estrellas. Ya en casa, nos vamos a dormir y descansar.

Mañana iremos hacia Montélimar.

Después de nuestra merecida pausa, comienza de nuevo nuestro día. Ayer fui en búsqueda de croissant y pan de chocolate a eso de las 10 AM y no existían ni las moronas. Así que dejamos reservados 2 para cada uno.

Comenzamos desayunado a nuestra manera. Para así comenzar nuestro camino hacía Saint-Just d’Ardèche.

Los primeros 15 km fueron por una vía verde, que nos hizo sufrir unos 3 kilómetros  con subidas  de 12 %. En la bajada nos dimos cuenta de la suerte que tuvimos, pues esa ruta en el sentido contrario es bien inclinada y larga.

Vallon-Pont-d’Arc fue nuestra siguiente destinación, bien conocida por su estructura natural al borde del río Ardèche. Pudimos desayunar por segunda vez con unos cuantos postres, no muy lejos de este lugar. Por el camino vimos unos 20 lugares, todos proponiendo el plan para hacer kayak por los Gorges de l’Ardèche. Por momentos, parecieran trancones de cientos de kayaks que salen por día para hacer travesías entre unas cuantas horas y hasta 3 días. 

Ya de nuevo en camino, nos afrontamos a una dura subida de solo tres kilómetros, con subidas entre 12 % y 18%.

Para sumarle a la subida, los carros pasan relativamente rápido y los precipicios están bien presentes. Pasando por estas esculturas naturales y sus riesgosas carreteras me recordaron a la carretera hacia Melgar con su famosa nariz del diablo, así tal cual, la pueden imaginar en sus mentes.

Después de subir tuvimos derecho a una vista panorámica. Retomamos caminó pasando por Saint-Remèze, Bidon y finalmente nuestra destinación. Donde llegamos, es la casa de un amigo de una amiga de Charlène (Charlotte, donde estaremos unos días en el Morvan). Allí, alquilan dos « casas » y viven ellos en una tercera casa.

Charlène dijo  » por fin una cama ». Jugamos un rato ping pong. Luego comimos con la mamá de Yann (el amigo de Charlotte), con Yann y Charlotte.

Esa misma noche, había un concierto, en un lugar en medio de la nada. Cabe precisar que donde llegamos queda en medio de la nada, puros campos agrícolas y un río que pasa cerca.

Hasta allí nos fuimos caminando hacia las 22h. En el camino, nos fuimos todos mirando el cielo estrellado, viendo las estrellas fugaces.

Al llegar allí, nos encontramos con amigos de Yann que trabajan en la horticultura y en los viñedos. Estaba tocando esa noche GG Gibson (https://m.youtube.com/user/GeGeGibson) Un viejito con mucha energía, y un buen par de guitarras de la marca Gibson. En los momentos de pausa montaba otro músico con su acordeón. GG Gibson toca desde Blues, música tradicional Francesa y rock clásico. 

Una diversidad de público enorme. Desde papás, abuelos, niños. Todos conviviendo a su manera.

Ya de vuelta a casa, podíamos ver detrás de nosotros en las montañas de Cévennes los relámpagos desatándose en su máxima expresión. Un destello de luces, sin parar, unos diez por segundo iluminando el cielo, pero sin escucharse ningún estruendo.

De frente, nos fuimos viendo las estrellas. Ya en casa, nos vamos a dormir y descansar.

Mañana iremos hacia Montélimar.

 

Después de nuestra merecida pausa, comienza de nuevo nuestro día. Ayer fui en búsqueda de croissant y pan de chocolate a eso de las 10 AM y no existían ni las moronas. Así que dejamos reservados 2 para cada uno.  Comenzamos desayunado a nuestra manera. Para así comenzar nuestro camino hacía Saint-Just d’Ardèche.

Los primeros 15 km fueron por una vía verde, que nos hizo sufrir unos 3 kilómetros  con subidas 12 %. En la bajada nos dimos cuenta de la suerte que tuvimos, pues esa ruta al regreso es bien inclinada y larga.

Vallon-Pont-d’Arc fue nuestra siguiente destinación, bien conocida por su estructura natural al borde del río Ardèche. Pudimos desayunar por segunda vez con unos cuantos postres, no muy lejos de este lugar. Por el camino vimos unos 20 lugares, todos proponiendo el plan para hacer kayak por les Gorges de l’Ardèche. Por momentos, parecieran trancones de cientos de kayaks que salen por día para hacer travesías entre unas cuantas horas y hasta 3 días. 

Ya de nuevo en camino, nos afrontamos una dura subida de solo tres kilómetros, con pendientes entre 12 % y 18%.

Para sumarle a la subida, los carros pasan relativamente rápido y los precipicios están bien presentes. Pasando por estas esculturas naturales y sus riesgosas carreteras me recordaron a la carretera hacia Melgar. Y su famosa nariz del diablo, así tal cual, la pueden imaginar en sus mentes. Después de subir tuvimos derecho a una vista panorámica. Retomamos caminó pasando por Saint-Remèze, Bidon y finalmente nuestra destinación.

Donde llegamos, es la casa de un amigo de una amiga de Charlène (Charlotte, donde estaremos unos días en el Morvan). Allí, alquilan dos « casas » y viven ellos en una tercera casa. Charlène dijo  » por fin una cama ». 

Jugamos un rato ping pong. Luego comimos con la mamá de Yann (el amigo de Charlotte), con Yann, Charlotte. Esa misma noche, había un concierto, en un lugar en medio de la nada. Cabe precisar que donde llegamos queda en medio de la nada, puros campos agrícolas y un río que pasa cerca.

Hasta allí nos fuimos caminando hacia las 22h. En el camino, nos fuimos todos mirando hacia cielo estrellado, viendo las estrellas fugaces. Al llegar allí, nos encontramos con amigo de Yann que trabajan en la horticultura y en los viñedos. Estaba tocando esa noche GG Gibson, un viejito con mucha energía, y un buen par de guitarras de la marca Gibson. En los momentos de pausa montaba otro músico con su acordeón.

GG Gibson toca desde Blues, música tradicional Francesa y rock clásico. Una diversidad de público enorme. Desde papás, abuelos, niños. Todos conviviendo a su manera.

Ya de vuelta a casa, podíamos ver detrás de nosotros en las montañas de Cévennes los relámpagos desatándose en su máxima expresión. Un destello de luces, sin parar, unos diez por segundo iluminado el cielo, pero sin escucharse ningún estruendo. De frente, nos fuimos viendo las estrellas. Ya en casa, nos vamos a dormir y descansar.

Mañana iremos hacia Montélimar.

Charlène comparte su detallada perspectiva sobre nuestro viaje, aquí. Extracto:[Leer más]

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