11/08/2020

0 Km

Hoy, decidimos quedarnos otro día descansando en Vogüé.

De la misma manera, reservamos una mesa para un restaurante italiano!

Y bueno, comenzamos nuestro día como todos. Primero lo primero: es decir ir a comprar el croissant, pain au chocolat  y cualquier otra que se vea apetitosa. Hoy, nos fuimos en búsqueda de un buen melón y otras frutas para el desayuno y el almuerzo.

De vuelta, nos fuimos al lado de río que por suerte el camping tenía acceso directo. Allí desayunamos, luego me fui a tomar fotos de insectos y un poco después nos fuimos a bañar al río. Junto a los peces que por momentos vienen a preguntar quiénes somos.

Nuestro día, se pasa bien rápido. El sol asecha, así que comimos cerca a la carpa, pero en una sombrita que a duras penas nos cubría. Estando bien sofocados por el calor, fuimos por un buen helado!

En algunos supermercados Bio venden unos helados que dicen ser los mejores (no lo dicen ellos, pero una de mis amigas con las que vivo, me lo dijo varias veces) así que nos fuimos a una tienda de la marca de helados, yo con ganas de comerme 10 bolitas y pues no fue así. Limitados a 3 bolas por cono. Claro si fuera por mí hubiera pedido 3. Estaban tan buenos que pensamos en comprar otro.

Fuimos a conocer el pueblito y para variar nos fuimos a bañar de nuevo a un lugar donde había más gente. La corriente era más fuerte,  allí intentamos nadar contra la corriente sin lograr gran cosa. Y bueno, después de un secado natural al sol, nos dispusimos a comer de nuevo como nuestros amigos los cerditos.

Allí, comimos de todo un poco y para finalizar, Charlène se comió un moelleux aux châtaigne (la palabra moelleux es difícil de traducir, así que digan ustedes entre una torta y un fondant de castañas) y yo, por variar un helado con unas cuantas bolas (5 o algo así).

Hoy, decidimos quedarnos otro día descansando en Vogüé.

De la misma manera, reservamos una mesa para un restaurante italiano!

Y bueno, comenzamos nuestro día como todos. Primero lo primero: es decir ir a comprar el croissant, pain au chocolat  y cualquier otra que se vea apetitosa. Hoy, nos fuimos en búsqueda de un buen melón y otras frutas para el desayuno y el almuerzo.

De vuelta, nos fuimos al lado de río que por suerte el camping tenía acceso directo. Allí desayunamos, luego me fui a tomar fotos de insectos y un poco después nos fuimos a bañar al río. Junto a los peces que por momentos vienen a preguntar quiénes somos.

Nuestro día, se pasa bien rápido. El sol asecha, así que comimos cerca a la carpa, pero en una sombrita que a duras penas nos cubría. Estando bien sofocados por el calor, fuimos por un buen helado!

En algunos supermercados Bio venden unos helados que dicen ser los mejores (no lo dicen ellos, pero una de mis amigas con las que vivo, me lo dijo varias veces) así que allá nos fuimos, yo con ganas de comerme 10 bolitas y pues no fue así. Limitados a 3 bolas por cono. Claro si fuera por mí hubiera pedido 3. Estaban tan buenos que pensamos en comprar otro.

Fuimos a conocer el pueblito y para variar nos fuimos a bañar de nuevo a un lugar donde había más gente. La corriente era más fuerte,  allí intentamos nadar contra la corriente sin lograr gran cosa. Y bueno, después de un secado natural al sol, nos dispusimos a comer de nuevo como nuestros amigos los cerditos.

Allí, comimos de todo un poco y para finalizar, Charlène se comió un moelleux aux châtaigne (la palabra moelleux es difícil de traducir, así que digan ustedes entre una torta y un fondant de castañas) y yo, por variar un helado con unas cuantas bolas (5 o algo así).

 

Hoy, decidimos quedarnos otro día descansando en Vogüé.

De la misma manera, reservamos una mesa para un restaurante italiano!

Y bueno, comenzamos nuestro día como todos. Primero lo primero: es decir ir a comprar el croissant, pain au chocolat  y cualquier otra que se vea apetitosa. Hoy, nos fuimos en búsqueda de un buen melón y otras frutas para el desayuno y el almuerzo.

De vuelta, nos fuimos al lado de río que por suerte el camping tenía acceso directo. Allí desayunamos, luego me fui a tomar fotos de insectos y un poco después nos fuimos a bañar al río. Junto a los peces que por momentos vienen a preguntar quiénes somos.

Nuestro día, se pasa bien rápido. El sol asecha, así que comimos cerca a la carpa, pero en una sombrita que a duras penas nos cubría. Estando bien sofocados por el calor, fuimos por un buen helado!

En algunos supermercados Bio venden unos helados que dicen ser los mejores (no lo dicen ellos, pero una de mis amigas con las que vivo, me lo dijo varias veces) así que allá nos fuimos, yo con ganas de comerme 10 bolitas y pues no fue así. Limitados a 3 bolas por cono. Claro si fuera por mí hubiera pedido 3. Estaban tan buenos que pensamos en comprar otro.

Fuimos a conocer el pueblito y para variar nos fuimos a bañar de nuevo a un lugar donde había más gente. La corriente era más fuerte,  allí intentamos nadar contra la corriente sin lograr gran cosa. Y bueno, después de un secado natural al sol, nos dispusimos a comer de nuevo como nuestros amigos los cerditos.

Allí, comimos de todo un poco y para finalizar, Charlène se comió un moelleux aux châtaigne (la palabra moelleux es difícil de traducir, así que digan ustedes entre una torta y un fondant de castañas) y yo, por variar un helado con unas cuantas bolas (5 o algo así).

 

Laisser un commentaire

Votre adresse e-mail ne sera pas publiée. Les champs obligatoires sont indiqués avec *

Défiler vers le haut