Día 7. Notre-Dame de Trédos

05/08/2020

20  Km

Hoy es día de descanso, nos levantamos hacia las 10 am.

Jérôme ya andaba roseando sus plantas  en la parte de abajo de su terreno, donde descubrió hace un tiempo una vertiente de agua que viene directamente de la fuente.

Tomamos desayuno a eso de las 11 am o 12! Luego ayude a Jérôme a recoger tomates y plantar habichuelas. Charlène lavo la ropa y luego se unió a nosotros para bañarnos en una piscina natural que Jérôme construyó con su hijo. 

Ya después de nuestra ardua labor, decidimos ir a comer. A eso de las 15h. Yo hice sémola con cebolla, ajo y especies. Con tomates frescos y algo más que no recuerdo.

Yo quería si o si ir por pan para comer con el queso por supuesto! Y por unos postres.  De paso quería hacer la bajada y subida a su casa sin maletas!. Así que me fui bien animado y al llegar la gran sorpresa! Bien cerrado si estaba. Así que devuelta a casa, con la triste historia!

Ya eran eso de las 18h30.  Hice un par de revisiones de las bicis. Charlène muy motivada con nuestros mapas, ponía un círculo a todos los lugares que queríamos ver o que nos habían recomendado. 

Ya como a las 21h. Comimos de nuevo, habichuelas, tomate, queso y sardinas. Nos dormimos como a media noche.

A Jérôme lo conocí por una página que se llama Warmshowers que es para la gente que viaja en bicicleta por el mundo y que busca dormir por una o varias noches. A él, lo conocí el año pasado y este año quise de nuevo visitarlo.

Como muchos, Jérôme hace parte de aquéllos que deciden cambiar su vida laboral y dedicarse a algo totalmente diferente. (Como lo es en mi caso). El creció en región parisina e hizo estudios superiores. Trabajo en algo con computadores, después de varios años de trabajo, se dio cuenta que aquello nada le aportaba.

Así que por cosas de la vida se fue hacia el este de Francia hacia Savoie y Haute-Savoie, donde fue instructor de bicicleta de montaña por varios años. Allí, decidió construir su primer chalet y después el segundo. Lo cual le permite vivir tranquilamente.

En algún momento de su vida estuvo casado y tuvo dos hijos, con uno de ellos comparte varias cosas como la construcción de una cabaña en un árbol y bueno gran parte de lo que está en este terreno donde fuimos. El terreno es muy particular, pues no existen los muros, todo es al aire libre, la cocina, la cama, el baño, la sala, la ducha.

Uno se siente en  otro mundo! Así mismo construyó su propia alberca alimentada por la fuente de agua y de allí mismo también se irrigan las plantas y la otra gran piscina en la que tienen peces.  Allí donde pasa varios meses por año, es un lugar abierto a cualquiera. Está cerca de un camino para la gente que va en plena caminata (esos de varios días, semanas o meses).

La frontera en su terreno no existe realmente. Está delimitado por árboles y solo la parte de las verduras está con unas cuerdas para que los animales tales como los jabalíes no entren a comerse todo (aunque cuando ellos quieren algo, nada los detiene).

Con él las conversaciones son infinitas, se habla de todo y de nada. En la última noche, hablamos de sus viajes en bicicleta. Hizo varios, entre esos estuvo varias veces por Chile y Argentina, por donde subió en bici en los años 89 hasta 5.000 metros. Y así mismo por USA. Es increíble, escucharlo hablar sobre tantas historias y vivencias en su bicicleta.

Aquí un par de foticos, de ese lugar al que siempre quiero volver y nunca dejar.

 

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